Descripción del podcast:
Donde la nostalgia y la poca vergüenza se dan la mano.
| Autor: | admin |
| Web del podcast: | [get_logos_sociales web=”https://sevillawebradio.com/category/podcast/zafarrancho-vilima/“] |
| Integrantes del Podcast: | Alvaro, Kike, Manolo, Raúl |
| Periocidad del podcast: | Semanal |
| Duración del podcast: | Entre 45 y 60 minutos |
| Categoría: | Ocio |
| Idioma: | Español |
| Facebook: | [get_logos_sociales facebook=”“] |
| Twitter: | [get_logos_sociales twitter=”https://twitter.com/VilimaSevilla“] |
| Grupo o Canal de Telegram: | [get_logos_sociales telegram=”“] |
| Feed: | [get_logos_sociales feed=”https://feeds.feedburner.com/zafarranchovilima”] |
| Plataformas: |
[get_logos_plataformas plataformas=”https://www.ivoox.com/podcast-zafarrancho-vilima_sq_f1264075_1.html https://itunes.apple.com/us/podcast/zafarrancho-vilima/id1073084453?mt=2“] |

Programa de humor sobre tiempos pasados. Donde la nostalgia y la poca vergüenza se dan la mano. Zafarrancho Vilima se emite todos los viernes a las 19h. en SER+ Sevilla, Cadena SER 96.5 FM. También puedes ver los programas en nuestro canal de Youtube.
Dejamos atrás las pallozas y el humo de Balboa, y nos preparamos para una etapa de transición geográfica y emocional. Vamos a cruzar la frontera administrativa para entrar en Galicia, concretamente en la provincia de Lugo. Pero ojo, que no vamos a un sitio cualquiera. Vamos a visitar el Santo Grial de la despoblación gallega. Vamos al municipio con menos habitantes de toda Galicia.
Cogemos carreteras comarcales que desafían las leyes de la física y el sentido común, y tras unos 60 kilómetros de curvas, bosques infinitos y paisajes que te quitan el hipo (y el mareo), llegamos a Negueira de Muñiz.
Agárrense a la silla: este municipio tiene 228 habitantes. Sí, habéis oído bien. 228. En mi bloque de pisos hay más gente en la reunión de la comunidad peleándose por la derrama del ascensor. Su gentilicio es negueirense, y probablemente se conozcan todos no solo por el nombre, sino por el DNI.
La historia de este pueblo es digna de una serie de tres temporadas en Netflix. Hasta 1925, esto pertenecía al municipio vecino de A Fonsagrada, pero decidieron independizarse. Le pusieron el apellido “de Muñiz” en honor a José Antonio Muñiz, un político de la época que, suponemos, les prometió el oro y el moro, o al menos una carretera asfaltada, y les cayó bien. Pero el verdadero drama, el giro de guion que cambió la historia de Negueira, llegó en los años 50 con la construcción del Embalse de Salime.
Esta obra faraónica del franquismo embalsó el río Navia y partió el municipio literalmente en dos. Fue una carnicería demográfica. El agua anegó las mejores tierras de cultivo, los puentes y los caminos. Varias aldeas quedaron totalmente aisladas del resto del mundo, sin luz, sin teléfono y sin acceso rodado. La gente, lógicamente, tuvo que emigrar, dejando atrás casas, recuerdos y una vida entera. Aquello se quedó más vacío que la sede de Ciudadanos.
Pero aquí viene lo curioso. En los años 70 y 80, cuando aquello parecía un escenario post-apocalíptico, llegaron nuevos pobladores. Grupos de hippies, naturalistas y gente buscando una vida alternativa descubrieron este paraíso perdido y ocuparon las aldeas abandonadas, como la famosa aldea de “O Foxo”. Crearon la Comuna de Negueira, viviendo de la tierra, del amor libre, de la artesanía y de lo que buenamente surgiera. Se creó una mezcla sociológica fascinante: los paisanos gallegos de toda la vida, con su boina y su vaca, conviviendo con gente llegada de media Europa con rastas y huertos ecológicos. Y oye, parece que se entendieron, o al menos se toleraron.
Uno de los grandes hitos recientes de Negueira es que, por fin, tienen puentes. Durante décadas, para cruzar de un lado a otro del embalse tenían que usar barcas, lo cual es muy romántico si vas de picnic un domingo, pero una putada si tienes que ir al médico un martes de noviembre lloviendo a cántaros.
El patrimonio aquí es la Naturaleza con mayúsculas y negrita. Negueira tiene un microclima especial, más cálido que el resto de Lugo, lo que permite que crezcan alcornoques y viñedos. De hecho, aquí se hace un vino tinto muy peculiar y muy escaso, que no tiene nada que ver con el Ribeiro ni el Albariño. Es un vino heroico, cultivado en bancales que caen a plomo sobre el embalse. También destaca la Iglesia de San Salvador, sencilla y humilde, que ha visto pasar más historias de supervivencia que de religión. Visitar Negueira es ver la resistencia pura y dura.












